¡OFERTA ESPECIAL! Compra una Pérgola en nuestra tienda. 👉 651 118 243

Historia de Castellón

Cuando paseas por Castellón de la Plana, puede que no sepas que estás caminando sobre siglos de memoria. La historia de Castellón comienza en lo alto de una colina, el cerro de la Magdalena, donde aún reposan los restos del viejo Castelló, una antigua fortificación de origen medieval. 

Aquel enclave, situado al pie del Desierto de Las Palmas, fue el primer asentamiento de un pueblo que acabaría extendiéndose hacia la llanura. Desde lo alto, la vista abarca el verde de la huerta, la cercanía del mar y el trazado urbano que hoy conforma la ciudad. 

Es ahí, en ese contraste entre lo rural y lo urbano, donde nace el carácter de un lugar con raíces profundas y espíritu moderno.

El traslado que lo cambió todo en la historia de Castellón

La partida de nacimiento oficial de Castellón de la Plana está fechada el 8 de septiembre de 1251, cuando el rey Jaime I autorizó el traslado de la población desde la montaña hasta el llano. Este hecho marca un antes y un después en la historia de Castellón

La tradición dice que el traslado se celebró con una romería, que hoy sigue viva cada tercer domingo de Cuaresma. 

Revivir la historia de Castellón

Tú puedes formar parte de esa tradición cada año, caminando con los vecinos desde el centro de la ciudad hasta la ermita de Santa María Magdalena. En ese trayecto se revive el sentimiento colectivo que une a los castellonenses con su origen común.

El traslado no fue solo un cambio geográfico. Representó una transformación total en la forma de vida. En la llanura, cerca del mar, la población tuvo acceso a mejores tierras, al agua del río Mijares y a una posición estratégica para el comercio. Jaime I lo entendió como una apuesta política. 

De ahí que el nuevo asentamiento naciera bajo jurisdicción real y no bajo dominio feudal. Esa decisión marcó el camino hacia una sociedad con mayor libertad. 

En el siglo XIII, eso era una diferencia clave. Las actuales Fiestas de la Magdalena recuerdan aquel inicio. Las gaiatas, esos monumentos luminosos inspirados en los faroles de los antiguos caminantes, simbolizan la luz del camino fundacional y forman parte esencial del histórico de Castellón.

Castellón: de villa medieval a capital valenciana

Durante los siglos posteriores, el nuevo Castellón de la Plana creció sin dejar de mirar a sus orígenes. El recinto amurallado que se levantó en el siglo XIV pronto quedó pequeño. A finales del siglo XVIII, las murallas fueron derribadas. 

Se abrió entonces una nueva etapa para la ciudad. Calles más amplias, plazas abiertas y una imagen urbana que tú puedes disfrutar hoy en día. Aquella expansión coincidió con un momento de esplendor económico y cultural. 

Las iglesias, los edificios públicos y las casas nobles comenzaron a mostrar nuevas formas artísticas. El cáñamo, la seda, y más tarde la naranja, transformaron el paisaje agrícola en una fuente constante de riqueza local.

La historia del centro de Castellón

Un paseo por el centro histórico de Castellón te permite reconocer esa evolución. En la calle Enmedio, por ejemplo, se trazó uno de los primeros arrabales tras la ampliación del casco urbano en el siglo XIII. 

En la Plaza Mayor, el Mercado Central y el Fadrí —esa torre campanario que se alza sola— dan testimonio del desarrollo religioso y civil de la ciudad. Todo lo que ves tiene una raíz en la historia de Castellón, aunque se haya modernizado. 

La ciudad no se detuvo ahí. En el siglo XIX, la llegada del ferrocarril y el crecimiento del Puerto de Castellón abrieron nuevas puertas al comercio y la industria. Esa conexión con el exterior fortaleció la identidad propia de la ciudad sin perder su sabor local.

Símbolos y orgullo local

En cualquier conversación con personas mayores de Castellón o en cualquier relato familiar, aparece el nombre de Tombatossals, el gigante mítico que representa la fuerza de un pueblo trabajador. 

Esta figura de la cultura popular resume con humor y orgullo la historia de Castellón como un relato de superación constante. 

En cada maset, en cada ermita blanca que asoma entre naranjos, late el pulso de una tierra que ha sabido conservar lo esencial. 

La Cabalgata del Pregó muestra cada año ese orgullo colectivo. Trajes, danzas, música y personajes históricos se funden en un desfile que emociona y une.

Las decisiones políticas también fueron clave. En 1260, Jaime I autorizó un camino hacia el mar. En 1269, permitió una feria comercial. En 1272, ordenó ampliar el casco urbano. 

Cada privilegio otorgado marcó un paso más hacia una ciudad abierta, activa y bien conectada. El hijo del rey, Pedro III, autorizó en 1284 la creación de órganos municipales. 

Eso consolidó el gobierno local y reforzó la libertad. El aire de la ciudad hacía libres a los hombres. Y en Castellón de la Plana, ese aire todavía se respira.

Una ciudad entre el ayer y el mañana

Hoy, Castellón de la Plana es una ciudad de más de 170.000 habitantes. Moderna, abierta y con todas las comodidades. Pero no ha roto con sus raíces. La huerta sigue siendo el pulmón verde de la ciudad. 

Las fiestas siguen siendo alma. Y la historia de Castellón sigue latiendo en cada rincón. La ciudad es, al mismo tiempo, recuerdo y posibilidad. Si la caminas con atención, verás que todo encaja: la piedra antigua del castillo, la luz de una gaiata, la silueta de una ermita entre naranjos. 

Y entenderás que estás dentro de un relato vivo, tejido por generaciones que soñaron con construir algo duradero y libre.

Más información:

Cosas que hacer en Castellón

Personajes Ilustres de Castellón

Pueblos con encanto en Castellón

Scroll al inicio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.